Introducción

El fenómeno de la delincuencia en el Distrito presenta en los últimos años un comportamiento que difiere rotundamente de la visión paradigmática que en el orden nacional se tiene de la ciudad.

Esta ha sido percibida como una ciudad pacifica y con comportamientos de sus ciudadanos alejados de la caracterización del país en su conjunto frente al problema delincuencial.

Así, mientras en la década de los cincuentas Colombia era escenario del conocido periodo de la “Violencia”, producto del sectarismo bipartidista liberal-conservador, Cartagena prácticamente, si juzgamos por las cifras de esa etapa en términos de materialización del fenómeno comentado, mostró una casi inmunidad de su sociedad que le valió esa caracterización de ciudad pacifica.

El periodo que se extiende hasta finales de los ochentas, a pesar de que la ciudad comienza a asimilar perversamente la profundización del narcotráfico en sus implicaciones locales, no despierta, sin embargo, ninguna alarma en cuanto al perfil de ciudad pacifica.

Sin embargo, otra es la realidad que vivimos en el Distrito sobre todo en la última década. Las cifras de los informes más recientes con origen en diferentes entidades públicas y privadas, académicas, institucionales y gremiales, muestran que las circunstancias en que se mueve la vida local desde la perspectiva de la seguridad son preocupantes y con tendencia al aumento de las diversas expresiones de la violencia delincuencial en lo local. La revisión y análisis de las publicaciones de algunos de estas instituciones tales como los informes de la Cámara de Comercio, estudios e investigaciones de la Universidad de Cartagena y de la Universidad Tecnológica de Bolívar, las estadísticas del Instituto Nacional de Medicina Legal y de la Policía Nacional, entre otros, evidencian esta afirmación.